martes, 17 de febrero de 2009

NO PASARÁN


Un homenaje del blog al pueblo Bolivariano en su constante lucha por la dignidad y la soberanía


CORAL BOLIVAR

Poema de Armando Tejada Gómez, escrito en Caracas en abril de 1983

Supremo soñador,
nivel del cóndor,
horizonte del hombre
a cielo y tierra.
Señor Simón,
Comando del futuro,
caviloso tumulto
de mi América.
Vengo de haber caído.
Estoy volviendo
de las cenizas donde fue la muerte,
entre miseria, postración y llanto,
la medida del sátrapa en tu ausencia.

La noche que caíste hacia el rocío
-¿quién podía contener tu transparencia?-
salieron de las sombras los traidores
y en el minué de las oligarquías
fue mártir y martirio tu bandera.
La geografía de tu sueño grande,
el mapa de tu América Morena,
fue partido, violado y repartido
entre tiranos de papel y Hacienda.

Nosotros perduramos en tu sueño
y seguimos soñando a tu manera:
raíz en la raíz, pueblo con pueblo,
somos tu duro ejército de greda.

Compadre resplandor,
Tata de cobre,
lúcido General
de la insurgencia.
Cima Simón.
Bolívar permanente.
Estratega
de urgentes primaveras.
Soy el que te ha nacido,
el venidero
de la resurrección de tu fogata,
porque en Cuba, Martí ya está de vuelta
y por su rosa escribe la mañana.

Sandino ha vuelto ayer: sombrero libre
para que el sol se quede en Nicaragua,
girasol, giraflor, giracolores
de los volcanes de su furia ardiendo
y sus poetas de guitarra armada:
Estaba el Che, austral como es su modo,
y Allende, puro mar y cordillera,
y por Brasil bajaba el Amazonas
uniendo su coral a Venezuela.

Ahora, tata sur y ya despiertos
de una punta a la otra de tu América,
venimos a sacarte de tu sueño
para que nos dirijas, como entonces,
hacia tu campamento en las estrellas.

Buenos días, Simón,
cumpa del viento,
somos la vida nueva que ordenaste
porque tú no te has muerto del otoño
ni del invierno ni de primavera.
Tú eres ese niño que nos mira
desde el silencio de Latinoamérica.

lunes, 2 de febrero de 2009

Galeano y el horrror de Palestina


OPERACIÓN PLOMO IMPUNE

Por Eduardo Galeano


Para justificarse, el terrorismo de estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

***

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.
***
Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.
Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.
No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
***
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.
¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
***
El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.
Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
***
La llamada comunidad internacional , ¿existe?
¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró)

Ayer Líbano, hoy Gaza: El genocidio sionista no cesa en Medio Oriente


Desde hace más de 60 años el pueblo palestino es víctima de la acción genocida del estado terrorista de Israel, siervo del imperialismo norteamericano en Medio Oriente que en su afán expansionista no duda en masacrar a fin de obtener "fronteras seguras".


Durante la Guerra del Líbano de 1982, a manos de la falange libanesa fueron asesinados centenares de palestinos en la denominada "Masacre de Sabra y Chatila" que tuvo lugar en los campos de refugiados. Según la Comisión Kahan, las Fuerzas de Defensa de Israel fueron indirectamente responsables de los hechos. Esta masacre mereció la calificación de acto de genocidio por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas a través de su resolución 37/123

El siguiente es el texto de una canción escrita por el argentino Alberto Cortez motivado por la indignación y el repudio ante tales actos de barbarie:


SABRA Y CHATILA


¿A dónde estaba el sol cuando sonaron
los ecos desatados de la ira?
¿No será que las sombras lo apagaron
en Sabra y Chatila?

¿A dónde estaba Dios, cuando la gente
fue sometida a hielo en las pupilas?
¿No será que se ha vuelto indiferente
en Sabra y Chatila?

¿A dónde estaba yo, en qué galaxia,
insensible leyendo la noticia?
¿No seré uno más en la falacia
de Sabra y Chatila?

¿A dónde estabas tú, con tu arrogancia,
poderoso señor que en la mochila
llevas todo el cadáver de la infancia
de Sabra y Chatila?

¿A dónde está la voz del abogado
fiscal de la razón y la justicia?
¿No será que sus leyes derogaron
en Sabra y Chatila?

¿A dónde está el orgullo de los hombres,
o acaso hay que decir ""hipocresía""?
¿Por qué tanto dolor no tiene nombre
en Sabra y Chatila?

¿De qué me estás hablando amigo mío?
¿No ves que mi conciencia está tranquila?
¿Qué tengo yo que ver con lo ocurrido
en Sabra y Chatila?

¿O acaso estaba yo con los soldados
metido a la distancia, entre sus filas
aceptando los hechos consumados
en Sabra y Chatila?

Es tiempo de dictar comunicados
que limen lo espinoso de la espina.
¿Qué harán para ocultar lo que ha pasado
en Sabra y Chatila?

¿Qué harán para que amengüe la condena
histérica, total y colectiva?
¿Qué harán para que cese la gangrena
de Sabra y Chatila?

Aunque yo siga ausente en mi galaxia
comentando en canciones la noticia,
el ángel del horror sigue su marcha
en Sabra y Chatila.

Deambula por Beirut y en otras lunas,
reptando sin parar, como una anguila.
Insaciable y cegado por la gula
de Sabra y Chatila.

Tal vez quiera llegar hasta mi puerta.
Quizá ya esté a la vuelta de la esquina.
Ya fue abierta la herida y sigue abierta
en Sabra y Chatila.

Alberto Cortez